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Hace pocas semanas hemos empezado el curso de catequesis de preparación para la primera comunión, que exige previamente haber recibido también por vez primera el sacramento de la confesión.

 

¿Cuál es el fin de la catequesis de 1a Comunión?

El objetivo de esta catequesis es la preparación para recibir a Jesús en la Eucaristía. Como dirá el Concilio Vaticano II, la Eucaristía contiene "todo el bien espiritual de la Iglesia, Cristo mismo" (PO 5); y también afirma que la Eucaristía es "el culmen de la vida cristiana" (LG 11)

¿Quiénes están implicados en la catequesis de los niños?

Los primeros catequistas son los padres, ya que al traer a la Iglesia para bautizar a sus hijos, se comprometieron a hacer crecer la semilla de la fe con su ejemplo y sus palabras. Por eso, la Iglesia no tiene temor en llamar a la familia "Iglesia Doméstica".

La parroquia colabora con los padres en esta tarea a través de los catequistas y de los sacerdotes. La catequesis en la parroquia tiene una dimensión más estructurada y doctrinal, pero precisa-sin lugar a dudas- del ejemplo en la familia.

 

¿Cuál es el contenido de la catequesis?

Los elementos que constituyen la catequesis de primera comunión son los siguientes:

-LA MISA DOMINICAL: ya que la mejor catequesis sobre la Eucaristía es la participación en la Misa bien celebrada y bien vivida. Es bueno que aprendan las oraciones y respuestas de la Misa durante este tiempo de catequesis.

-LAS ORACIONES DE SIEMPRE: aprender las oraciones de la Iglesia –el Ave María, el Padrenuestro y otros– es un medio idóneo para introducir a los niños en el arte de la oración, para que aprendan a dirigirse a Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Las costumbres que se aprenden a estas edades duran para toda la vida.

-INTRODUCIRLES A LA SAGRADA ESCRITURA: Es bueno que conozcan las historias y los personajes bíblicos. En especial, es idóneo introducirles en la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

-EL CREDO: ya que contiene las principales verdades de fe. En especial, hay que tratar el Misterio de la Santísima Trinidad, el Misterio Pascual y el Misterio de la Iglesia.

-LOS SACRAMENTOS: es necesario que durante esta formación conozcan la realidad de estos signos que nos ponen en contacto con Jesús y nos traen la gracia. En especial, deben descubrir el bautismo por el cual son hijos de Dios, y los dos sacramentos que se preparan a recibir: la confesión y la comunión.

-LOS MANDAMIENTOS: es importante que conozcan nuestros niños las principales normas morales, y distinguir así entre el bien y el mal. La semilla de bien que se planta en las almas inocentes de los niños, con el pasar del tiempo, crece y da frutos de verdadera santidad.

 

Andrés: Mi catequista, al prepararme para el día de mi primera Comunión, me dijo que Jesús está presente en la Eucaristía. Pero ¿cómo? Yo no lo veo.

Imagen2Benedicto XVI: Sí, no lo vemos, pero hay muchas cosas que no vemos y que existen y son esenciales. Por ejemplo, no vemos nuestra razón; y, sin embargo, tenemos la razón... Así tampoco vemos, por ejemplo, la corriente eléctrica y, sin embargo, vemos que existe, vemos cómo funciona este micrófono; vemos las luces. En una palabra, precisamente las cosas más profundas, que sostienen realmente la vida y el mundo, no las vemos, pero podemos ver, sentir sus efectos. No vemos la electricidad, la corriente, pero vemos la luz. Y así sucesivamente. Del mismo modo, tampoco vemos con nuestros ojos al Señor resucitado, pero vemos que donde está Jesús los hombres cambian, se hacen mejores.