265. ¿Qué lugar ocupa la Confirmación en el designio divino de salvación?

En la Antigua Alianza, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado y sobre todo el pueblo mesiánico. Toda la vida y la misión de Jesús se desarrollan en una total comunión con el Espíritu Santo. Los Apóstoles reciben el Espíritu Santo en Pentecostés y anuncian «las maravillas de Dios» (Hch 2,11). Comunican a los nuevos bautizados, mediante la imposición de las manos, el don del mismo Espíritu. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha seguido viviendo del Espíritu y comunicándolo a sus hijos.

266. ¿Por qué se llama Confirmación o Crismación?

Se llama Confirmación, porque confirma y refuerza la gracia bautismal. Se llama Crismación, puesto que un rito esencial de este sacramento es la unción con el Santo Crisma (en las Iglesias Orientales, unción con el Santo Myron).

267. ¿Cuál es el rito esencial de la Confirmación?

El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma (aceite de oliva mezclado con perfumes, consagrado por el obispo), que se hace con la imposición de manos por parte del ministro, el cual pronuncia las palabras sacramentales propias del rito. En Occidente, esta unción se hace sobre la frente del bautizado con estas palabras: «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo». En las Iglesias Orientales de rito bizantino, la unción se hace también en otras partes del cuerpo, con la fórmula: «Sello del don del Espíritu Santo».

268. ¿Cuál es el efecto de la Confirmación?

El efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana.

269. ¿Quién puede recibir este sacramento?

El sacramento de la Confirmación puede y debe recibirlo, una sola vez, aquel que ya ha sido bautizado. Para recibirlo con fruto hay que estar en gracia de Dios.

270. ¿Quién es el ministro de la Confirmación?

El ministro originario de la Confirmación es el obispo: se manifiesta así el vínculo del confirmado con la Iglesia en su dimensión apostólica. Cuando el sacramento es administrado por un presbítero, como sucede ordinariamente en Oriente y en casos particulares en Occidente, es el mismo presbítero, colaborador del obispo, y el santo crisma, consagrado por éste, quienes expresan el vínculo del confirmado con el obispo y con la Iglesia.

I. Lo que creemos: EL CREDO: Youcat preguntas 1-165espiritusanto

-EL CREDO, LA FE DE LA IGLESIA

-CREO EN DIOS, PADRE TODOPODEROSO...

-CREO EN JESUCRISTO...

-PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO

-CREO EN EL ESPÍRITU SANTO

 

II. Lo que celebramos: LOS SACRAMENTOS: Youcat preguntas 166-278

-BAUTISMO Y CONFIRMACIÓN

-EUCARISTÍA

-CONFESIÓN, UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, ORDEN SACERDOTAL Y MATRIMONIO

III. Lo que vivimos: LOS MANDAMIENTOS: Youcat preguntas 279-468

-SEGUIR A JESÚS

-DEL 1º AL 5º MANDAMIENTOS

- DEL 6º AL 10º MANDAMIENTOS

-UN MANDAMIENTO NUEVO

IV. Lo que rezamos: EL PADRENUESTRO: Youcat preguntas 469-527

-CÓMO REZAMOS

El Catecismo explica la virtud del pudor en los números del 2521 al 2524. Presentamos algunas de las ideas que expone:

El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas.

El pudor protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia; inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción.

Existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo... El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes.

Las formas que reviste el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia personal. Educar en el pudor a niños y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana.

 

MODOS DE VIVIR EL PUDOR

a) No dejarse llevar por el exceso de curiosidad: la curiosidad que va más allá de la caridad y del interés por los demás no es buena ni a nadie beneficia.

b) Encauzar los propios sentimientos: la persona y sus sentimientos no son una fuerza alocada que actúa espontáneamente. El corazón siente, pero la razón decide y se ama con la voluntad que tamadecuada para cada ocasión. Lo más importante no es ir vestido a la moda, sino ir dignamente vestido y a la moda.

e) Respetar la intimidad propia y la ajena: para educar la virtud del pudor se deben promover unos hábitos relacionados con el respeto a la propia intimidad y a la intimidad de los demás.

bién es humana y natural.

c) Comportarse de manera sosegada: el comportamiento personal debe ser calmado, mesurado, medido, modesto.

espiritusantoExplicaba el entonces Cardenal Ratzinger en una meditación cómo hace descender fuego el Señor sobre nosotros.

Ratzinger contrapone dos escenas: por un lado, cuando Santiago y Juan piden al Señor que haga descender el fuego sobre Samaria para destruirlos por su dureza; y, por otro, la realidad del envío del Espíritu Santo en Pentecostés, como lenguas de fuego.

Los hijos de Zebedeo, "hijos del Trueno", Santiago y Juan, ante la negativa a hospedar al Señor en Samaria, piden a Jesús que "hiciera descender fuego sobre Samaria y permitiera que se experimentara el juicio sobre la ciudad inhospitalaria y sobre los hombres. Pero, una vez más, la respuesta de Jesús es distinta."

El fuego con el que Jesús quiere renovar la creación es distinto: "el fuego de Pentecostés, la hoguera de su palabra transformadora, en la que reside la fuerza de su misericordia y de su renovación, y que abre a hombres que antes se enfrentaban entre sí de tal modo que, a partir de él, están unidos unos a otros. Su nuevo juego no es destructor."

"El fuego con el que quiso encender el mundo es la fuerza del Espíritu Santo. Éste es el fuego que procede del carro ígneo de la cruz, que se hace patente a los hombres y les da nueva esperanza, nuevo camino, nueva vida."

Se pone de manifiesto que el fuego del Señor es la caridad, esa fuerza transformadora que sana e inflama de vida; es distinto, al fuego de las pasiones y del pecado, que engendra destrucción y muerte.

El fuego de Cristo se manifestó anteriormente con la Pasión del Señor, por eso, sigue explicando el Cardenal Ratzinger: "Hay en Orígenes una sentencia atribuida a Jesús: <>. Quien no quiera ser quemado, debe alejarse de él. En el sí al seguimiento se incluye el valor de dejarse abrasar por el juego de la pasión de Jesucristo, que es también, al mismo tiempo, el fuego salvador del Espíritu Santo. Sólo si tenemos el valor de estar junto a este fuego, si nos dejamos incendiar nosotros mismos, podremos también nosotros encender su fuego en esta tierra, el fuego de la vida, de la esperanza y del amor."

Quiere conectar la fuerza del Espíritu Santo como fuego, con la fuerza de la Pasión para seguir a Jesucristo, por eso, concluye con fuerza: "Éste es el fondo, una y otra vez, el núcleo de la llamada: debemos estar preparados para dejarnos abrasar, para dejarnos incendiar por él, dejarnos transformar en antorchas de aquel cuyo corazón arde por la fuerza de su palabra. Si somos tibios y perezosos, no podremos traer fuego a este mundo, ni aportar ninguna fuerza de transformación."