Queridos Novios, queridos amigos:

Habéis venido a la Parroquia porque queréis contraer matrimonio. !Bienvenidos!

La Parroquia os acoge con todo cariño.

Vosotros habéis optado "casaros por la Iglesia". Y nos alegramos; este es el único modo para los cristianos; pero es necesario que lo hagáis por convencimiento propio y no por tradición familiar, por presiones de familia (por no dar un disgusto a los padres) o del círculo de amistad, o por darle más realce al acto.

¿Sabéis lo que pide la Iglesia, hoy, para los que libremente desean recibir el sacramento del matrimonio?

No se trata de complicaros la vida, sino, al contrario, se trata de ayudaros a dar consciente y responsablemente ese importante paso que va a unir vuestras vidas para siempre.

Pretendemos ayudaros a celebrar adecuadamente el sacramento del Matrimonio y, en algunos casos, ayudaros a revisar la concepción del matrimonio y las actitudes con que os disponéis a celebrarlo.

La T.V., las películas, las revistas, las canciones... la vida misma, está mostrando continuamente una imagen distorsionada del amor y de la fidelidad conyugal, y hasta del matrimonio mismo. Para contraer matrimonio cristiano es necesario revisar estos conceptos.

El matrimonio celebrado por el rito de la Iglesia es un acto religioso; es un acto que os compromete delante de Dios y para toda la vida; es muy serio, es un sacramento.

Casarse por la Iglesia es buscar la ayuda y bendición de Dios, para ese camino nuevo que van a emprender juntos.

Os esperamos a los dos.

Os bendice y abraza